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De como desvalorar un club de fútbol(II)

De como desvalorar un club de fútbol(II)

Radio Neptuno, Tu radio del Atlético de Madrid

Antonio Badajoz 13 de Abril 2017

Para cumplir con el propósito de desvalorar a nuestro Atlético por medio de noticias sobre la “fuga” de distintos jugadores, es preciso poner en práctica varios elementos consustanciales a la comunicación. Propongo hoy uno de esos elementos...:

Un elemento consustancial a la comunicación de una idea para que cale en la sociedad por medio de la palabra –auditiva o impresa-, es que un número no determinado de receptores se conviertan en sí mismo en emisores. Y aquí todos podemos enumerar un buen número de receptores que pasan a emitir la noticia, dándose además la particularidad de que cada uno de esos nuevos emisores acoplan sus propios demonios a la noticia. Dos son los receptores-emisores: Unos que podemos calificar de “inconscientes”; es decir, que continúan emitiendo la noticia sin ser conscientes de que con ello están contribuyendo a la “idea principal” que pretende la noticia, es decir, la de desvalorar, empequeñecer, en este caso a un club de futbol -en este grupo también están aquellos que sólo consideran la “impronta” de la noticia, sin el trasfondo que persigue, atléticos incluidos-. Y otros, que podemos calificar de “conscientes”, es decir, que continúan emitiendo la noticia a sabiendas del daño que se persigue. Para ilustrar este punto, mejor un relato de un programa televisivo… La noche del sábado, tras el derbi, a esa hora maldita en la que los que ya tenemos una edad tomamos un yogur natural, antes de irnos a la cama, encendí el televisor para ver un programa nocturno donde hablan del mundo del futbol. Cuando conecté con dicho programa, el presentador indicaba a los oyentes, “… enseguida volvemos y hablamos del futuro de (nombre del jugador)” Se trataba de nuestro actual dorsal número siete. Así que seguí comiendo el yogur y aguardando las nuevas noticias. Confieso que fue conmovedor ver y oir a una de las personas que estaban en aquel plató relamerse con la noticia de que gracias a una entrevista que le había concedido dicho jugador, éste formaría parte de la plantilla del RM en la temporada 2018/19. Era conmovedor ver a aquel hombre entregarse a la causa del presunto departamento de propaganda. Estaba totalmente entregado. Rezumaba de satisfacción hasta tal punto que empañaba el plasma del televisor. Era tremendo, de verdad, ver y oir a aquel hombre proclamar a los cuatro puntos cardinales del plato la gran noticia: “Un año”, decía, “un año” mientras apuntaba con su índice hacia un cielo, me imagino, albo. Que me disculpen, pero desconozco los nombres de quienes estaban en aquel plató. Creo que es francés por lo que dijo. Pues bien, aquel gabacho se relamía de gozo por contribuir –consciente o no- con la propaganda del Imperio. En España acuñamos el término “afrancesados” para denominar a los colaboradores con el Imperio Napoleónico, quizás deberíamos acuñar “amadrisados” para referirnos a los colaboradores con el Imperio… Volvamos al relato televisivo…Uno de los presentes preguntó: “¿Por qué el 2018, y no ahora? La respuesta de este hombre “amadrisado” fue delirante: “El Madrid -dijo sin pudor alguno-, es un club que no quiere perjudicar al Atlético y como no puede fichar…” ¡Delirante! ¡No salía de mi asombro! El hombre aquel, qué tío, daba respuestas intratables. Alguien, no sé si el mismo de antes, le indicó que eso no se sabía, y que será ahora en abril cuando se decidirá. Entonces aquel hombre dijo con una voz en hilo, como si se le escapase por la juntura de sus dientes: “No, bueno, lo que quería decir, es que (nombre del jugador) quiere jugar el próximo año en el nuevo estadio del Atleti”. ¡Sí, señor! ¡Vaya desde aquí mi felicitación! Ya quisiera el dorsal siete tener ese regate en la distancia corta. ¡Chapeau! Pero sigamos… Ahora llega lo más delirante, y lo más conmovedor de este hombre por su entrega a la causa. Alguien dijo, no sé quién, uno de los que estaban por allí: “Tal vez en este año le aumenten la clausura de rescisión”. Presto llegó la respuesta del gabacho: “No, no”, decía y meneaba la cabeza (todo en uno), “nada de aumento, él lo que quiere es fichar por un equipo que pueda ganar la “champions”. Delirante. ¡Nada importa el poderoso don dinero! ¡Ahora es la “champions”! ¡Con dos…! ¡Por si acaso este Atlético se sube a las barbas con el dinero! Recordé, no sé por qué, cosas del pensamiento asociativo, a aquel jugador del Atleti, turco para más señas, que se fue porque en el Atleti se corría mucho y…, ¡es verdad! ¡Ahora ya no corre! Y el colofón fue cuando otro de los sentados aquella noche, con voz alicaída, como con vergüenza, preguntó: “¿Y si gana el Atleti la “champions”?. No me gustó nada la risa del presentador y otros presentes. No me llames tonto, tontito. En fin, que el hombre entregado a la causa del departamento de propaganda del imperio, regateó como pudo para terminar diciendo “No, él lo que quiere es fichar por un club que tenga once copas de “champions”. Ya no sé el calificativo que darle -es verdad que su frescura se había ido mustiando según detallaba el “fabuloso” destino de su paisano que juega en el equipo de la ribera del Manzanares-. Tampoco sé qué decirle, sólo que le deseo suerte para el resto de su vida. A los amigos del Travesaño solicito que le den, no uno, sino una pila completa de Bartolitos al tipo entregado a la causa, gabacho y amadrisado para más señas.

Saludos para todos.