,

LA RECETA DEL FÚTBOL NECESITA EL SABOR DEL ATLÉTICO DE MADRID

Por David Vinuesa.

Siempre se ha dicho que el Atlético de Madrid es un equipo diferente. No es fácil explicar por qué se llevan los colores rojiblancos por bandera o qué te hace mantenerte fiel a un equipo que, como todo en la vida, es capaz de mostrarte su cara más amable o su versión más amarga. Como ocurre en algunas ocasiones cuando pruebas una comida por primera vez, la sensación que te transmite puede enamorarte y engancharte para siempre.

El Atlético es un equipo con los cuatro sabores primarios insertados en su ADN. Es dulce vivir los mejores momentos de un club que saborea con más pasión que ninguno los instantes buenos y esa capacidad sólo se puede conseguir cuando conoces de primera mano lo que es morir de hambre al no ver títulos en tu ‘nevera’.

Ser del Atlético es tener un punto ácido, inesperado, que te hace tragar saliva y exclamar que ese ‘sabor’ que no conocías o que no esperabas degustar no ha pasado desapercibido para tu paladar. Es un equipo de momentos, de situaciones que, para bien o para mal, pueden dejarte satisfecho con el menú o hacerte regresar a casa con ganas de más.

Sentir los colores colchoneros tiene el salero que en muchas partes de España se destila por los cuatro costados. Hay mucho atlético en la Andalucía de la que surge este libro y no es por casualidad. El Vicente Calderón, independientemente de lo que su equipo ponga sobre la mesa, esperará hasta la cuenta final para silenciar su continuo apoyo. Incluso más allá de una decepción, las gargantas rojiblancas nunca dejan de alentar a los suyos. Es un estadio que siempre espera el punto de sal perfecto, pero que no retira el plato si le falta o si le sobra.

Amar al Atlético también es amargo. No es fácil. Puedes rozar la dulzura más extrema, encontrar el sabor perfecto, degustar las mieles de la victoria más deseada y, de repente, caer al césped para encontrar la amargura de la derrota más cruel. Esa sensación de desilusión, que en muchas ocasiones parece  definitiva, es sólo un elemento más que un creyente rojiblanco incorpora a la fe por su equipo.

Cuatro sabores para un equipo y para un estadio que sea cual sea el partido o el resultado final emanarán pasión por los cuatro costados. Pero más allá del deporte como tal, el fútbol no es sólo una práctica que gira en torno a un balón. El deporte rey es el antes, el durante y el después de los partidos. Es su cultura. Tu caña. Tu bocadillo para el descanso. Tu refresco. Y también tu tapa. ¿Hay mejor manera de empezar la mañana, la tarde o la noche de fútbol que con una de las marcas que más representan a España? Sí la hay, que nunca nos la digan porque nunca lo creeremos.

La tapa, como bien reza uno de los anuncios más icónicos del Atlético de Madrid en los últimos años, “te mata y te da la vida”. No hay cerveza, sin tapa. No hay fútbol, sin amigos. No hay deporte, sin pasión.

La comida es un elemento vital en el mundo del fútbol y si traspasamos la barrera del césped para entrar en el terreno de los despachos descubriremos la influencia de la misma en algo tan importante como el fichaje de una gran estrella. Grandes negociaciones, que han desembocado en fichajes decisivos para la historia de un club, se han cerrado en la mesa de un restaurante. Con el estómago lleno todo se ve mucho mejor y los más famosos estrategas tienen sus trucos para engatusar y empachar a sus comensales.

A nivel de vestuario, la alimentación es la base principal para una excelente preparación física, pero ¿quién no ha oído hablar de las famosas comidas de unión antes de un partido importante? Bien es sabido en la cultura futbolística que la buena sintonía entre los jugadores de un equipo es vital para cosechar éxitos. Ya sea en momentos decisivos del curso, cumpleaños o celebraciones, los mejores equipos del mundo se reúnen en torno a una mesa para liberar tensiones, hablar de la final esperada o buscar esa confraternización que ya existe o que se ha perdido.

En el Atlético de Madrid, todo lo mencionado anteriormente se cumple como buen equipo centenario que es. Miles de historias con sabor rojiblanco han girado en torno a la mesa de un bar, de un restaurante o de una taberna, pero a partir de ahora dirigentes, jugadores, entrenadores y aficionados tienen un nuevo elemento para incorporar a su mesa.

Con este libro, los atléticos recordarán tiempos gloriosos tomando un Gazpacho de EspArragonés,  un Vicente Calderetón de Solomillo o unos Mostachones de Futrera. Pasado, presente y futuro se unen en estas páginas donde las grandes leyendas atléticas como Adelardo, Luiz Pereira, Gárate, Kiko, Pantic, Simeone, Fernando Torres,

Diego Forlán, Koke, Godín, Gabi o Juanfran se fusionan con los alimentos más característicos de la rica y saludable dieta mediterránea.

Fútbol, pasión, sabor y sentimiento atlético se unen en cada receta que, sin duda, provocarán las ganas de “comer, comer, comer y volver a comer”.

Forza Atleti.

Un comentario

Deja una respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *