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Menos placas, y más leyendas

Por Luis C. Arcos

Ya lleva cerca de un año inaugurado el Paseo de las Leyendas en el Estadio Metropolitano, en el que se encuentran las placas de los jugadores rojiblancos que han jugado 100 o más partidos con la elástica colchonera.

El último en figurar en este haseo ha sido Thomas Partey. Jugador ghanés, salido de la cantera del Atleti y que el pasado sábado, contra el Rayo jugo su partido número 100.

Este es un tema que últimamente ha generado gran número de debates. ¿Se ajustan, a lo que es una leyenda para un equipo, las placas del Metropolitano?

Según el propio término leyenda, esta se trataría de una persona convertida en ídolo, en especial la que pertenece al mundo del espectáculo o del deporte. Entonces, según esto, ¿todas las placas del Metropolitano son realmente leyendas? ¿Simplemente por jugar 100 partidos, un jugador debe ser considerado leyenda? Son tantas las preguntas que se abren, que da lugar a muchas opiniones.

Es posible que la intención del Club haya sido dar cabida a los muchos jugadores que por el Atlético de Madrid han pasado, pero tal vez el error haya sido llamarle el Paseo de las Leyendas. No deben tener cabida jugadores en ese paseo que no hayan calado hondo entre la afición. Porque un número de partidos jugados no debe ser nunca referente para ello. Puede que un jugador haya jugado sólo 50 partidos y que haya dejado una mella mayor que otro que haya podido jugar 200. Entonces, ¿cómo se mide eso? Pues tal vez aplicando el sentido común, que, a veces, es el menos común de los sentidos. A todos nos vienen ciertos jugadores a la cabeza que, aún habiendo dado tardes de gloria con la rojiblanca, no han terminado siendo referentes de nuestro equipo, incluso alguno no es querido entre nuestros aficionados. Por poner algún ejemplo, aún habiendo salido de nuestro club para fichar por otro equipo, no se le tiene el mismo cariño y se siente como uno de los nuestros, a Raúl García, que a Hugo Sánchez. Pues no. Por eso, esas cosas se deberían cuidar más.

Tal vez, por todo esto, no debería ser tan rápido el club en colocar placas. Las placas no deberían ser, únicamente, usadas de forma decorativa, sino como una firma, en un estadio moderno y modelo, con aquellos jugadores que sí que han sido parte ilustre de nuestro club.

Tal vez, el club debería esperar a poner las placas. Y no sólo colocarlas porque se cumplan los 100 partidos. Hoy en día, jugar 100 partidos se juegan muy pronto. Entre Liga, Copa y competiciones europeas, dos años podrían bastar para llegar a esta cifra. Y, aún así, pasar de puntillas. Hasselbaink, por ejemplo, incluso coincidiendo con el año del descenso al infierno de Segunda, jugando sólo 34 partidos, ha dejado más huella entre los aficionados, que muchos de los que han jugado más de 100 partidos. Y él no tiene placa. Otro, Falcao. Todo lo que le dio al equipo con sus goles que valieron dos títulos. No me quiero dejar a ningún jugador fuera, pero algunos tendremos todos en nuestras cabezas que podrían tener placa en ese paseo, y otros hay que no deberían tenerla.

Por todo esto, menos placas y más leyendas. Nuestro estadio merece ser un nuevo templo de admiración con cada símbolo que allí se encuentre.

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