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Un mal día, nada más

Por Luis C. Arcos

Tercera jornada de Liga y parece que se ha acabado el mundo. ¿Qué nos está pasando? ¿Es que, tal vez, el nivel de espectativas para este año nos está haciendo ver las cosas diferentes? Parece que haya hecho mucho daño, y haya elevado mucho la euforia, los fichajes tan ilusionantes de este año, y la final de Champions en el Metropolitano.

Ayer fue un día caliente. Un día en que parte de la afición colchonera, tal vez llevada por la euforia de los nuevos fichajes, y del título de la Supercopa, ganado al Madrid en Tallin, fue muy crítica con lo visto en el partido contra el Celta. Pero, en algunos casos, me pareció excesivamente crítica. Es cierto que durante el ofrecimiento del título de la Supercopa de Europa a la afición en el Metropolitano, Godín dijo que había que exigirles. Y eso es lo que hay que hacer. Pero un traspié es simplemente eso. Un traspié. También dijo el Cholo ese día que no nos dejemos llevar por lo que otros dicen. Pero de esto no hemos aprendido.

Ayer el Atleti jugó en Vigo un partido exigente en un campo que, aunque hemos salido victoriosos en los últimos años, exige un esfuerzo que, con el físico que tiene el equipo hoy en día, se antojaba muy complicado. No es cuestión de poner excusas al partido de ayer. No. Excusas no hay. Simplemente, causas. Hay que reconocer que este principio de temporada está siendo muy exigente, más para el Atleti que para otros. Salidas a Valencia y a Vigo lo acreditan. No va a ser fácil ganar en estos campos. Incluso en la parte buena de la temporada. Pero, además de esto, que siempre hay que tenerlo en cuenta, y mucho más en una pretemporada tan atípica, donde ha habido poco tiempo para engranar las piezas, y recuperar a los jugadores del Mundial, hay que ver que lo de ayer fue un día negro en el calendario porque todo parecía que tenía que salir mal. Y cuando algo puede salir mal…

Es cierto que el Cholo se equivoca en el planteamiento del partido, colocando a Savic en banda derecha, teniendo a Arias, cambio natural de Juanfran, y por lo que se le ha fichado, en el banquillo. Y podríamos pensar que todavía no tiene asimilado el sistema y los movimientos defensivos, pero vemos que no debe ser así cuando el Cholo decide ponerlo en el campo en la segunda parte. Y con esto, otro error del Cholo. El sustituido, Giménez. El uruguayo estaba cuajando, en su posición de central, un muy buen partido. No se entiende muy bien el criterio de Simeone dejando en el campo a Savic que, aún estando fuera de su posición natural, no se encontraba cómodo en el campo. De hecho, llega tarde a cubrir el espacio en el remate cómodo de Aspas en el segundo gol. Además, tenía una tarjeta. Una tarjeta que, para un central, y en un partido tan exigente como se había puesto, podría ser un lastre para el equipo. Y así fue. A los pocos minutos de la sustitución de Giménez, otro error, segunda amarilla, expulsión, y el equipo con diez.

Aquí, se acabó el partido para el Atleti. Un equipo sin chispa, sin ideas, cansado, con un palo psicológico muy duro. No se podía entender que, tras la buena contención de la primera parte, donde se acabó con una velocidad más, y recién empezada la segunda parte, en concreto en los primeros 6 minutos el Atlético estuviera perdiendo por 2-0. Justamente, pero tontamente. Un resbalón de Godin en el minuto 1 de la segunda parte, propició que llegara Maxi en un Fórmula 1 para adelantarse y batir a Oblak cuando todavía no se habían asentado en el campo. Y, poco después, en una jugada aislada, una mala cobertura provoca que Aspas remate con comodidad batiendo a Oblak por segunda vez. Un guión destrozado en dos golpes. Un guión que tenía pinta de seguir con la entrada de Lemar y Gelson para buscar la rapidez de las acciones y poder coger a un Celta más cansado. Pero no. No pudo llegarse a eso. Se rompió el guión. Lo cierto es que es el primer partido, desde el 2013, que el Atleti sale de un campo de fútbol sin disparar a portería en los 90 minutos. Está claro que los errores existen. ¿Quién no ha cometido errores puntuales en su vida, en su trabajo? Lo grave, cuando son continuados. Pero ese no es el caso, de momento.

Estamos a falta de 35 jornadas, sin comenzar Copa y Champions, y con todo por jugarse. No se entiende tanto nerviosismo y tanto derrotismo. El Atleti es orgullo, y levantarse con cada una de las caídas que se tienen. Hace 15 días se ganó el primer título de la temporada. Y, viendo las mimbres, y con la ilusión intacta, este año puede ser muy bonito para la afición colchonera. Que no cunda el pánico, y que los que tienen que estar mal deben ser lo demás equipos. Que saben que este año lo van a tener aún más difícil. Porque el Atleti va a dar la cara y va a luchar por todo. Y lo saben.

Un mal día. Sólo eso. Lo bueno está por venir.

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