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El desafío de Simeone se llama Girona


En casi siete años de trayectoria al frente del Atlético de Madrid como entrenador, el argentino Diego Pablo Simeone ha afrontado multitud de desafíos y derrotado a grandes equipos, pero uno de los pocos al que no ha conseguido nunca hacer caer es el Girona, con dos empates en dos encuentros. El Girona forma parte, junto con el Mallorca (dos empates y una derrota en tres partidos) y el Racing de Santander (un empate en un solo encuentro) de un exclusivo club de equipos españoles a los que nunca ha conseguido derrotar el Atlético de Simeone, y es a día de hoy el único rival de LaLiga Santander al que no ha ganado jamás.

Si bien es cierto que entre ambos equipos solo hay dos precedentes, los dos de la temporada pasada en el que el conjunto gerundense ascendió por primera vez en su historia a Primera, en ambos el conjunto catalán supo frustrar, de una u otra manera, al equipo madrileño. En la ida, en la primera jornada de LaLiga Santander disputada el 19 de agosto de 2017, cuando acababan los remates del estadio Wanda Metropolitano que fue inaugurado un mes después, el conjunto entonces dirigido por Pablo Machín realizó una puesta en escena inesperada para un recién ascendido, mandando sobre el césped. Del fruto de ese dominio surgieron dos goles, ambos del uruguayo Christian Stuani de cabeza, que noquearon al conjunto de Simeone durante unos minutos, aunque en la segunda parte redoblaron el esfuerzo y encontraron el empate, con un fuerte disparo del argentino Ángel Correa y un cabezazo del uruguayo Josema Giménez.

No fue un partido de buen recuerdo para la estrella rojiblanca, el francés Antoine Griezmann, que acabó expulsado en Montilivi por doble amarilla, la primera por simular una falta y la segunda por llamar “cagón” al árbitro del encuentro, Juan Martínez Munuera, lo que le acarreó dos encuentros de sanción. “Fue uno de los equipos que más daño nos hizo en la primera vuelta, sus primeros 25-30 minutos fueron muy buenos”, admitió Simeone meses después, en enero, cuando afrontaban el encuentro de vuelta en el Wanda Metropolitano.

Y el Girona volvió a hacer daño al Atlético, que se dejó en ese momento sus opciones de pelear LaLiga Santander con un empate 1-1 que le situó a 11 puntos del líder, el Barcelona, a la postre vencedor final del campeonato con 14 tantos de renta sobre los rojiblancos, que terminaron segundos. En aquel partido el Atlético, inmerso al mismo tiempo en una eliminatoria decisiva de Copa del Rey contra el Sevilla en la que cayó eliminado días después, sí que se adelantó, con un gol de Griezmann tras un pase del ghanés Thomas Partey al desmarque del hispanobrasileño Diego Costa, que superó al portero marroquí Bono y le entregó el balón para que marcara. Sin embargo, cuando el partido parecía encaminarse plácidamente a la victoria, el Girona volvió a rebelarse contra el Atlético aprovechando un mal despeje rojiblanco para que Portu empatara el encuentro, en un golpe inesperado en el minuto 75, del que el conjunto rojiblanco no se supo levantar.

El conjunto gerundense supo cortocircuitar el curso pasado al Atlético en Montilivi con su esquema de tres centrales y el acierto de Stuani, quien precisamente se encuentra ahora en un magnífico momento de forma, con 10 goles anotados que le sitúan como el máximo realizador de LaLiga Santander. Los números del Girona son esta temporada mejores que los que había sumado el equipo en su primera temporada en la élite de la mano de Pablo Machín, ya que lleva 20 puntos, tres más de los que había sumado a estas alturas la campaña pasada, cuando necesitó dos encuentros más (15) para alcanzar las dos decenas.

Por todo esto, el entrenador argentino del Atlético trabajó metódicamente este viernes con sus jugadores, puliendo un once en el que por las bajas ubicó al centrocampista Saúl Ñíguez como lateral izquierdo e insistió en que los mediocentros, Rodrigo Hernández y Thomas, jugaran escalonados para que uno presione mientras el otro retiene la posición para auxiliar a la defensa.

También buscó maneras de atacar la defensa de cinco jugadores que utilizaba Machín y ha retomado Eusebio en el cuadro gerundense, variando a sus delanteros del clásico 4-4-2 del Atlético a un 4-2-3-1, en el que Griezmann y Thomas Lemar ejercieron como extremos, con Costa como punta y Koke de enganche. El domingo, a las 16.15 horas en Montilivi, Simeone y el Atlético tratarán de resolver una cuenta pendiente, un desafío relevante en su pelea por LaLiga Santander como lo fue la temporada pasada, y en esta más aún con el campeonato más igualado que se recuerda en mucho tiempo.



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