, ,

Diego Ribas; un genio a orillas del manzanares

Por Antón Turan

Corría el verano del 2011 cuando el Atlético de Madrid conseguía hacerse con la cesión del talentoso mediapunta brasileño Diego Ribas da Cunha (Ribeirão Preto, Brasil 1985), jugador en aquel momento del Wolfsburgo alemán. La dirección deportiva, encabezada por José Luís Pérez Caminero, se había fijado en él por su gran técnica, finura en el toque, exquisito último pase e inmensa calidad.

Junto con este, el club realizaba otros fichajes de renombre: Falcao, Arda Turan, Miranda, Courtois, Adrián, la vuelta de Gabi o el de Tiago por fin a título definitivo. Estos nombres, que llenaban de ilusión a la parroquia rojiblanca, marcarían un antes y un después,  ya que serían todos partícipes de los títulos conseguidos posteriormente y del crecimiento del club hasta llegar al increíble lugar que ostenta hoy en día.

Diego lograría ganar con el Atleti la Europa League 2011/2012, con tanto incluído en la final, y la Liga 2013/2014, ya en su segunda etapa en el club. Al igual que esa generación de futbolistas, se quedaría a las puertas de lograr la primera Champions de la historia del club.

Su debut con la elástica rojiblanca, con el 22 a la espalda, se produjo el 10 de septiembre, entrando en sustitución de Tiago en un partido que finalizó con derrota por 1-0 ante el Valencia. Diego pronto lograría cautivar a la afición con sus increíbles controles, sombreros, caños, pases al hueco, elegantes conducciones, eslálones increíbles… El ‘Cholo’ tampoco pasó por alto la calidad y las grandes virtudes del brasileño, y ya desde el principio le dio un lugar fijo en el once, colocándolo tirado a una banda, y los galones para llevar la manija del juego rojiblanco.

Pero al hablar de Diego Ribas no estamos hablando de un simple jugador dotado de una técnica y un talento prodigioso; hablamos de una ‘rara avis’ en el esquema de Simeone, pues es obvio que este no es el más propicio para que brillen jugadores con características como las suyas. Ahí radica el mérito de este sensacional futbolista: puede decirse que fue el último “jugón” que logró triunfar en los esquemas de Simeone, pues no solo daba espectáculo y hacía jugar al equipo, sino que en tareas defensivas no se escondía y daba la cara también.

Otra cualidad a destacar del crack brasileño era su gran juego combinativo: se asociaba con Koke, con Adrián, se asociaba con Falcao… el mediapunta era amigo de todos, con todos combinaba, los dejaba siempre en situaciones favorables y jugaba con una facilidad increíble.

En su primera etapa, correspondiente a la 2011-2012, el brasileño acabó la temporada con tres goles y cinco asistencias en Liga y tres goles y siete asistencias en Europa League, una Europa League en la que los rojiblancos fueron campeones con él como pieza clave y uno de los motores del equipo. Esas siete asistencias le sirvieron también para ganar el título individual de máximo asistente, con alguna de una bellísima factura.

Acababa la temporada y Diego tenía que volver al Wolfsburgo, en lo que parecía un adiós definitivo. Pero todas las cualidades mencionadas anteriormente llevaron a Simeone, ya en la mitad de la 2013-2014, a traerlo de vuelta y recuperarlo para  la causa. Y esa causa no era otra que la pelea por el título de Liga. El ‘Cholo’ necesitaba alguna pieza más que le permitiese potenciar la plantilla e igualar fuerzas con los dos grandes, y que mejor que traer a un hombre que ya sabía lo que era estar a sus órdenes y había dejado tan buen recuerdo a orillas del Manzanares. El brasileño confesaba en su presentación: “me fui del Atleti, pero el Atleti nunca se fue de mi”

Su “redebut” se producía el 2 de febrero frente a la Real Sociedad, anotando el 4-0. Pero a partir de ahí, por desgracia, el brasileño no alcanzó un estado físico óptimo, lo que se tradujo en un rendimiento por debajo de las expectativas generadas. Algunos se atreven a decir que “fracasó” en su segunda etapa, pero toda la afición atlética recordará el golazo contra el Barcelona, en los cuartos de final de la Champions 2013 – 2014, que les acercó a las semifinales.

Diego había entrado al campo en el minuto 30’ sustituyendo al lesionado Costa, en un movimiento inesperado de Simeone que sorprendía a propios y extraños. Y así llegó el golazo: cuando nadie tenía fe en él, el ‘crack’ agarró la pelota con calidad al borde del área, dejó atrás a Xavi con una de sus increíbles fintas y se sacó un impresionante derechazo, un misil que se coló por la escuadra de Pinto, que no pudo hacer más que rozarla con la yema de los dedos e ir a recoger el balón a la red. La cara del guardameta reflejaba la barbaridad que acababa de hacer el ‘21’ rojiblanco, que le daba la razón al ‘Cholo’ por su cambio, un ‘Cholo’ que saltaba de júbilo y felicidad en el área técnica. En la vuelta, el conjunto rojiblanco se impuso por 1-0, con buenos minutos del brasileño, y logró así el pase a las semifinales. Ese gol de Diego Ribas en el Camp Nou quedaría grabado en la retina de los aficionados colchoneros para siempre.

El final de temporada acabó como todos saben: título de liga en el Camp Nou y semifinalistas de Champions. Diego Ribas, el genio brasileño que tanto había hecho disfrutar a la afición rojiblanca, se despedía del club. Un club que, como él mismo ha admitido, siempre llevará en el corazón.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *