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Y se apagó la luz…

Por Felipe Belinchón.

Dos partidos para olvidar. Una semana en la que nos quedamos con la miel en la boca. Ahora toca pensar y levantarse. De nada sirve lamentarse.

Otras veces se decía: Esto se veía venir. Pero esta vez no se vio. Vino de sopetón, sin colchón para caer y no hacerse daño.

Cierto es que el partido en territorio transalpino, pasara a la historia como el mayor desastre de todas las épocas. No se podía hacer peor. No quiero pensar en lo que pudo y no es, pues de nada sirve mortificarse.

Quiero pensar que esto simplemente ha sido un tropezón en el camino, porque el camino sigue y si te paras te devora la ignominia del recuerdo y se pierde entonces toda la posibilidad de volver a levantarse y sentirse orgulloso de lo hasta ahora conseguido.

También me gustaría decir que es un error personalizar esa debacle o desastre en una sola persona o varias. Sería un error grave, hacerlo personal y responsabilizar a un jugador por encima de los demás.

Comprendo y comparto que el batacazo ha sido muy grande. Y que nos va a costar recomponernos. Pero pedir responsabilidades unipersonales solo haría que agrandar más aún, las heridas recientes.

Cierto es que con lo que nos cuesta ganar el sueldo a diario, con el esfuerzo de nuestro trabajo nos indigne que esta gente, que hambre precisamente no pasan, no se dejaran la piel en el campo. Nadie les criticaría si en buena lid se pierde, pero mostrando esa indolencia esa falta de intensidad, algunos pueden confundirlo con falta de aptitud, nos haga que la sangre nos hierva por dentro y devore nuestra pasión convirtiéndola en impotencia e ira.

Ahora más que nunca se tiene que demostrar de que pasta están hechos los Atléticos. Por qué se diferencia tanto nuestra afición de la casa del vecino. Porque en el mundo solo hay varias aficiones que nos superen o igualen en sentimiento y espíritu.

Si se quiere ser un club grande, que desde luego y para mi este club ya lo es, pase lo que pase. Se tiene que estar ahí animando a nuestros jugadores, demostrándoles que si se cae uno se levanta con más fuerza.

Bueno y, por último, pero no más importante…. Como dice nuestro gran amigo Manuel. El tema de los desvaríos arbitrales es un lastre que nos está pasando factura.

No quiero parecer un llorón, pero tampoco me gusta quedarme con cara de tonto, viendo que a los demás les funciona la crítica fácil, y la presión que se ejerce a través de ella.

Lo que me indigna de esto, es la vara de medir que usan. Comprendo que se quiera proteger el espectáculo, que se quiera cuidar a los jugadores buenos de agresiones y lesiones que les pueden afectar en sus carreras. Pero para mí la ley debe de ser igual para uno, que para los otros.

Y si el VAR se ha puesto para impartir justicia, que sea igual de justa para todos. El otro día sin ir más lejos el Atlético reclama varios penaltis en el área del Bilbao, para mí los dos son de libro.

Y viéndolos en la tv, mi indignación se incrementa sabiendo que el árbitro, no quiso en ningún rectificar su decisión. Por más que los jugadores le indicaran que revisara las imágenes. Por lo cual, y dicho esto, no se para que leches se instaurado el VAR si se siguen cometiendo las mismas injusticias, y ahora sí que puedes decir que se te queda cara de tonto, porque sigue pasando lo mismo, salvo cuando se actúa en contra tuya.

Está claro que es imperfecto y que tiene que mejorar mucho, y este es el camino. Pero para ser justo. Si es más de lo mismo, que lo quiten que al menos no nos pasaremos cinco minutos de reloj con la incertidumbre de saber el resultado. Para que luego encima solo se recuperen tres de los que no se han jugado.

Lo dicho se apagó la luz, y esperamos que el apagón sea breve, porque vivir sin luz a ciegas es volver al pasado. Y eso es mejor que no pase. Al menos ahora hemos recuperado la identidad de un equipo luchador, difícil de vencer. De un equipo a tener en cuenta en una liga que, a día de hoy, solo es de dos. Aunque parezca mentira y desde algunas instituciones del futbol español se siga apoyando para que esto siga siendo así y se pueda hacer caja.

Clink, clink y dinero para el bolsillo, y a otra cosa mariposa.

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