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Álvaro Morata; Uno di Noi

By Antón Turan

Se define redimir como “librar a una persona de una obligación, de un dolor o de una situación penosa”. Pues bien, hace cinco meses se oficializaba la llegada del delantero Álvaro Morata al Atlético de Madrid, movimiento sorprendente, criticado y cuestionado por el pasado madridista del jugador, quien también había realizado algún que otro cántico controvertido todavía en la memoria de algún colchonero. Pero el tiempo ya ha pasado, la afición ha emitido su veredicto y el delantero ha logrado la redención total. Todo a base de esfuerzo, trabajo, sentimiento y goles.

Morata aterrizaba en enero en la que había sido su casa hasta cadete, con una maleta cargada de ilusión y ganas, con un discurso claro: demostrar a toda la afición atlética que este era su sitio, donde llevaba tiempo deseando estar, lo que de verdad deseaba su corazón. Pero no quiso hacerlo de la forma fácil, a través de acciones o frases populistas: no se besó el escudo, no realizó ni una sola declaración polémica, ni un gesto de más… lo demostró a base de ilusión, sacrificio y goles. Cada salto, cada carrera, cada desmarque, cada choque… Morata transmitía eso que tan bien recoge el himno del club: Coraje y Corazón. Sólo había que mirarle los ojos en cada partido para saberlo: el destino había querido que volviera para ser feliz, al fin, en su hogar.

Pero la brutal adaptación de Morata se debe también y en gran parte a sus características, que son las propias del delantero ideal del ´Cholo´: velocidad, potencia, gran juego aéreo, buen juego de espaldas con alta capacidad de asociación, buenos desmarques y su experiencia en partidos de alto calado. Reúne las características exactas que debe tener el delantero centro del Atlético, lo que se ha visto reflejado en los 6 tantos anotados hasta la fecha, más algún que otro gol anulado de forma insólita y extraordinaria, como el que le había anotado al Madrid. Un tanto, por cierto, que ya estaba celebrando por todo lo alto.

Como el propio Álvaro reconoció el día que aterrizaba en Madrid: «Empecé jugando en el Atleti y la gente que me conoce sabe mi historia y lo que significa esto”. Cinco meses después, el aficionado colchonero ha entendido lo que significaron esas palabras. Y ahora, como dice Morata: “firmar por el Atlético ha sido lo mejor que me podía pasar en la vida. El vestuario y los trabajadores del club me han cambiado la vida. Según llego a la ciudad deportiva, es que se ve en la cara de la gente cuando confían en ti” “Me encantaría retirarme en el Atlético. Es verdad que ha sido difícil la llegada aquí, pero la gente me lo ha puesto muy fácil. La afición ha sabido entender que no he prometido cosas, que no he besado el escudo cuando llegué”

Y así es. Álvaro Morata, aquel niño que solía acudir de recogepelotas al Calderón, soñando con llegar a jugar allí algún día, al fin está en su hogar, con los suyos. Esos que, en sólo cinco meses, han comprendido que se trata de uno de ellos, y ya lo tienen como uno de los más queridos. Por si fuera poco, en estos momentos revueltos con tantas especulaciones, rumores de salidas y posibles espantadas, Morata se perfila, cada vez más, como uno de los referentes, de los que tendrá que dar un paso al frente la siguiente temporada. Porque Morata ya está en casa, con la confianza de Simeone y con el cariño de toda su afición. Álvaro ya es, simplemente, uno di noi.

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