, , , , ,

Au revoir, pollito

Por Luis C. Arcos

Llegó la segunda decisión del francés. La primera, fue el verano pasado, con un documental, donde se reía de la afición y club culé. Afición y club, que ahora aplauden su nueva decisión. Según ha comentado hoy el pollito, su padre le dijo en una ocasión que «los trenes no sólo pasan dos veces«. Tiene sentido, y sobre todo, cuando quedas con el maquinista para que pase de nuevo por la misma estación, que ahora es pronto, y le pilla un poco mal. Que ahora te van a subir el contrato a 23 kilos, y podrías jugar la final de la Champions en tu estadio. Claro, siempre y cuando hubiese sido un profesional y hubiese estado centrado en hacer una buena temporada, algo que ha brillado por su ausencia. En el único título que ganó el Atleti el año pasado, la Supercopa de Europa, poco aportó. Y, cuando se cocían las habichuelas, por el mes de marzo, con partidos claves en Turin y en Barcelona, donde los grandes jugadores deben tirar del carro, anduvo ausente, pero por otros motivos extradeportivos. Motivos que parece que pueden valer 80 kilos.

El francés vino de la Real Sociedad, cuando casi nadie se volvía loco por el fichaje. La verdad. Hizo un par de temporadas decentes en San Sebastián, pero no era un fichaje de relumbrón. Eso sí, Simeone sacó lo mejor de él, y lo situó entre los grandes jugadores del continente. En concreto, su mejor temporada fue, posiblemente, la del año de su final en la Eurocopa de selecciones, y de la final de la Champions en Milán. Sí, esa final de Champions, en la que el pollito falló un penalty, que, a la postre, podría haber sido decisivo para que el Atleti consiguiera su primera Champions, y el pollito su tan anhelado balón de oro. Pero la afición del Atleti nunca se lo tuvo en cuenta. Porque la afición fue agradecida con su jugador. Algo que, al final, se ha visto que de él no se puede decir lo mismo. Ya había quedado con el maquinista del tren para que le fuese a buscar al mismo sitio. Tal vez, así se acababa el problema de no poder comer en la misma mesa de Messi. Lo que no esperaba nadie es que fuese compartiendo convocatorias con él, y llevándole la bandeja de la comida ala mesa.

Ya, el año pasado, se preparó todo. Esa renovación con el Atleti, después del famoso documental de La Decisión, realizado en la productora de Piqué (causalidad, o casualidad?), donde el Atleti le revisó su salario pasando a ser uno de los jugadores mejor pagados del mundo. 23 kilos por temporada, y con una cláusula de rescisión de 200 kilos, que, curiosamente, quiso que se le bajara a 120 millones el 1 de julio de este año. Qué interés había en ese movimiento? Tal vez, que había quedado ya con el maquinista en encontrarse de nuevo más adelante? Quién sabe.

El caso es que el pollito, el 14 de mayo, anunció públicamente en un vídeo que él grabó, que había tomado la decisión de dejar el equipo. Creo que cuando se toma una decisión de ese tipo es que ya se sabe dónde va a ir uno. Es como en cualquier trabajo. Tú avisas con un tiempo de antelación a tu Empresa para decirles que te vas, cuando ya tienes algo con otra Empresa. No veo a nadie quedándose sin trabajo, así por las buenas, y menos ganando 23 kilos al año. Y aquí viene uno de los matices por los que el Atleti va a seguir adelante. En esas fechas, donde ya había anunciado el pollito que se iba, y que, supuestamente, ya sabría dónde iba a ir, su cláusula era de 200 millones. Y su negociación fue a espaldas del club que le paga. Así que, lo único que falta es que lleguen los abogados, por segunda vez a la LFP (a lo mejor a este tren es al que se refería el padre del pollito que pasaba dos veces), y depositen los 80 kilos que faltan hasta los 200. Sencillo.

El pollito se ha ido, si. Pero el Atleti es mucho más grande que él. Ha llegado un jugador dispuesto a hacer olvidar muy pronto al francés. Un niño de oro. João Félix. Preocupación cero. Quién sabe si el francés fue tan grande, porque el Cholo le hizo más grande de lo que era, como le pasó a Arda Turan, o si se va a pegar un estacazo, y con su fragilidad mental no acaba en el ostracismo. Quién sabe. Quién sabe si no acabará jugando el PSG como moneda de cambio de otros jugadores. Quién sabe. Pero eso, ya, a los atléticos, la verdad, no nos preocupa.

Podría haber sido una auténtica leyenda en el Atlético de Madrid, y haber pulverizado todos los récords. Incluso haber tenido una despedida, en su día, como la de otras leyendas, como la tuvieron Adelardo, Gárate, Gabi, Torres o Godin. Pero no. Nunca podrá tener el cariño de la mejor afición del mundo.

Tanta paz lleves, como descanso dejes. Que tus niñerías las aguanten por otras partes.

Au revoir, pollito.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *