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Stefan Saviç; un guerrero en el silencio

Por Antón Turan

Stefan Saviç (8 de enero de 1991, Mojkovac) afronta su quinta temporada en el Atlético de Madrid. El central montenegrino, tras un verano convulso donde el club tenía que hacer frente a una gran remodelación y renovación de la plantilla, está dejando claro, después de una gran pretemporada y ya disputados los dos primeros partidos de liga, que está aquí. Que está aquí para ser importante.

El central rojiblanco llegaba en 2015 procedente de la Fiorentina apodado como el ‘Rocky Balboa montenegrino’ por su gran parecido físico y esas pintas de tipo duro. Tras unos inicios con una presencia casi testimonial, el defensa rojiblanco comenzaría, ya a mediados de temporada, a disputarle a Giménez el puesto de acompañante de Godín, y lograría jugar la final de Champions como titular. Pero esto, sin el beneplácito de la afición colchonera. Y así hasta hoy.

Porque Saviç no es un tío de muchas palabras; no gusta de hablar en público, no acostumbra a lanzar guiños a la afición, relegado casi siempre a un segundo plano… en definitiva, transmite un carácter ‘frío’, cual Rocky. Y puede que sea esto, a causa de este carácter ‘frío’ o ‘solitario’, lo que le reste puntos de popularidad en el escaparate al aficionado. Porque desde que llegó al club, son muy pocos colchoneros los que ansiaban su titularidad; pues la mayoría prefería a cualquier otro antes del montenegrino. 

Pero, con el tiempo, Saviç ha demostrado ser un central de auténticas garantías. Puede que sea eso por lo que al ‘Cholo’, cada vez que toca hablar de Stefan, se le llene la boca de elogios, destacando también su constancia y trabajo. También puede explicar que cada verano suene para equipos como la Juventus (que no acostumbra a fichar medianías). Pero Saviç no se ha movido de aquí. Porque cada vez que le ha tocado jugar, siempre ha rendido a muy buen nivel, exceptuando alguna que otra expulsión o algún que otro error en la salida de balón. La afición atlética sabe que hay muy pocos, si es que los hay, centrales de ese nivel y que, sobre todo, acepten un rol que puede no ser el de titular.

Si hay dos palabras que definan a Stefan Saviç son sobriedad y contundencia. Estas son las dos principales virtudes del montenegrino, que demuestra en cada partido. Además, es un seguro defensivo por alto a balón parado, pues despeja todo lo que le venga, y mete la cabeza donde, quizás, otros no se atreven ni a meter el pie. Puede que su manejo y salida de balón sean bastante mejorables, lo que le lleva a cometer en ocasiones algún error de bulto; pero sí son suficientes, más que suficientes para el juego de Simeone. Y, aunque parezca lo contrario, no es un central para nada lento; pues cada vez que tiene que ir al quite lo hace con gran velocidad, mezclada con su particular contundencia.  Puede que sea el espíritu de Balboa, el que se ve reflejado cada partido en el defensa rojiblanco.

Pues bien; esa constancia y ese trabajo del montenegrino, puede que ayudado en gran medida por ese espíritu de Rocky, ya empiezan a ver sus frutos. En esta temporada tan importante, de tantos cambios y tantos nombres nuevos, como los de Hermoso y Felipe, dos grandes centrales que parecían partir por delante de Saviç; el guerrero silencioso parece que ha decidido dar un paso adelante, saltar a primer plano. Después de cuajar una gran pretemporada, Stefan se ha puesto los guantes de boxeo de nuevo, y ha demostrado, primero contra Getafe, después contra el Leganés, ser el rey del ring. Dos auténticos partidazos de un jugador/boxeador que ha decidido, al fin, erigirse como pieza clave del equipo. Y vaya si lo ha hecho. Porque muchos aficionados se han dado cuenta de que en realidad, el guerrero siempre estuvo ahí; trabajando en silencio pero rindiendo siempre a gran nivel. Y a ver quién lo mueve ahora.

¡Adriaaann! Que empiece el tercer asalto.

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