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REMONTADA CON CORAJE Y CORAZÓN

Se presentaba la jornada como una inmejorable oportunidad para que el Atlético de Madrid se colocara como líder en solitario de esta liga. Los que peinamos canas,cada vez que esto sucede, tenemos una irrefrenable tendencia a pensar que el equipo va a pinchar.Y todo nos hizo pensar tras los primeros minutos que nuestros peores presagios se iban a cumplir.

Antes de que nos diéramos cuenta nos presentábamos como un 0 a 2 en el marcador.

Un primer gol en el que un desajuste defensivo provocó que Charles rematará de cabeza batiendo a un Oblak que quizá debió salir a por ese balón.
Sin reponernos de ese primer gol llegó el segundo tras un mal despeje de Mário Hermoso (tengamos paciencia con este jugador porque nos va a dar mucho, a pesar de su mal primer tiempo) tras el que vino un tiro desde fuera del área que se envenenó batiendo al mejor portero del mundo.

Los atléticos teníamos que frotarnos los ojos para ver un resultado absolutamente inusual en los últimos tiempos.

Es cierto que no era habitual en años anteriores ver a nuestro equipo cometer algún desajuste defensivo (Hay que decir que el Eibar apenas inquietó la portería atlética más allá de sus dos goles) pero también es cierto que tampoco era habitual ver en temporadas anteriores lo que sucedió tras esos dos goles del conjunto vasco.

Nos fuimos al descanso con la sensación de que el equipo tenía que mejorar y con la esperanza que nos ofrecía el primer gol de Joao Felix en liga con el Atlético de Madrid.

Nos esperaba un intenso carrusel de emociones en una segunda parte en la que ya no participó un Llorente del que todos esperamos y confiamos que nos dará más. En su lugar entró un Vitolo que con su gol (que supuso el empate) y sus buenos minutos está empezando a golpear con fuerza la puerta de la titularidad, quien sabe si en virtud de un Lemar al que le sobra calidad pero que tiene que aprender a traducir esa calidad en resultados tangibles para el equipo y quizá a estar conectado cuando el equipo no es protagonista con el balón.

El Atleti, apoyado por una grada que se dejó la garganta, lo siguió intentado, apoyados en las subidas por banda de unos Lodi y trippier que de nuevo nos dejaron esperanzadores destellos de calidad y buen hacer.

Tras el empate, el partido se tranquilizó durante unos minutos en los que el joven Riquelme mostraba sus ganas y desparpajo y en el que el Eibar hacía valer sus lícitas armas para intentar dormir el partido.

Cuando todo hacía prever que la remontada no sería completa Thomas Partey (jugando en una adelantada posición que quizá le beneficia) desataba la locura en un Metropolitano que nos hizo recordar a esas mágicas noches del Calderón a base de coraje y corazón.

El Atlético se marcha al parón de selecciones lider en solitario, quizá con la sensación de necesitar tiempo para seguir ajustándose en lo futbolístico, pero con no pocos detalles y momentos esperanzadores que nos hacen seguir soñando con lo que está por venir.

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