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Parón, parón y parón

… así fue el partido disputado en el José Zorrilla la soleada tarde de este domingo.

El Valladolid quiso meter una gran intensidad al partido aprovechando la jornada de champions de los rojiblancos. Intensidad hubo, muchísima diria yo … fútbol poco.

El Atlético de Madrid arrancó con una novedad táctica importante: Saúl arrancaba de tercer central en la salida del juego, subiendo a Lodi y Trippier al centro del campo y koke y Joao Félix metiéndose a la media punta. Teóricamente interesante para aprovechar las mejores virtudes colchoneras: las llegadas por bandas y el juego entrelíneas de Koke y Joao Felix. Pero no funciono. El Valladolid plantó dos lineas de 4 muy cerradas en menos de 10 metros.

La circulación lenta y los errores en los controles hacían estériles las transiciones rojiblancas. El Valladolid corría y corría cada vez que robaba … pero quién mucho corre pronto para.

De repente una jugada extraña acabó con un penalti a favor de los castellanos. Ese penalti extraño acabo en lanzamiento extraño: fuera y al segundo anfiteatro.

Oblak y Masip podrían haber quedado para probar las cafeterías pucelanas y nadie les hubiera echado de menos.

La segunda parte arrancó diferente. No sabremos nunca si los chicos del Cholo tomaron un café cargado que hizo que se despertaran. Pero los efectos duraron poco. Volvieron los parones y el juego feo.

Los cambios del Cholo fiaron la búsqueda de la victoria a Correa… y la tuvo, con un extraordinario zurdazo que se estrelló en el palo.

El resto del partido: parones, parones y más parones.

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