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Respect

Por Luis C. Arcos

Jorge Resurrección Merodio, «Koke». Capitán del Atlético de Madrid. Se me llena la boca sólo con pronunciar su nombre. Aún no entiendo cómo puede haber un sector de la afición que pueda pitar, tras el cambio en el partido del Atleti contra el Bayer Leverkusen, a este pedazo de jugador, que ya se ha situado, sin deberle nada a nadie, a base de esfuerzo, calidad y coraje, entre los más ilustres de los jugadores que han pasado por el Atlético, y se ha convertido en auténtica leyenda en activo de este equipo. Llamado, incluso a superar a grandísimos jugadores del Atlético de Madrid. Un jugador que lleva defendiendo la camiseta del equipo desde los 6 años. Que ha ganado todo menos la Champions, que se le ha resistido en dos ocasiones, pero que, por su juventud, todavía puede ser quien la alce al cielo por primera vez.

Un jugador que siempre ha dado la cara en el campo. Un jugador que se nota su presencia cuando está en el campo, y que se nota su ausencia cuendo no se encuentra dentro de él. Aún recuerdo, entre otros, los dichosos partidos contra el Qarabag, donde, con su ausencia en el equipo por lesión se vio a un equipo sin ideas que acabó pagando, en exceso, su ausencia, y con ello la no clasificación en Champions a Octavos.

Un jugador que es el brazo alargado de Simeone dentro del campo, que entiende perfectamente lo que el Cholo quiere, y lo aplica perfectamente. Un jugador con un talento tremendo e imprescindible para los planes de Simeone.

Hay que recordar que en el 2014, tras finalizar la temporada donde el Atleti ganó la Liga, hubo un ofertón del Barcelona, en el que se le triplicaba el sueldo. Un ofertón que hizo llegar al Club y que entre todos, él incluido, abortaron la operación. Su decisión estaba clara. Ser un pilar dentro del club.

Es cierto que, hoy en día, Koke no está pasando por sus mejores momentos deportivos. Es cierto que está un poco alejado del Koke que nos ha tenido acostumbrado en estos últimos años. Pero su compromiso es innegable. Este año se ha hecho cargo de la capitanía, tras la salida de Godin, y la lleva con toda dignidad, orgullo, y con gran madurez.

Es increíble que Koke salga del campo pitado por su hinchada. Es increíble ver cómo la memoria de algunos es selectiva. Es increíble cómo se puede entrar en el insulto gratuito hacia este jugador que nos ha dado tanto, y estoy seguro de que nos seguirá dando. Esto no es lo que me enseñó mi padre cuando me llevaba de la mano al Calderón. Él siempre me hablaba de los jugadores que eran de la casa y que siempre nos representarían. Me hablaba de Luis Aragonés, Adelardo, Collar, y otros muchos. Jugadores que Koke tiene al alcance de la mano por partidos jugados con la camiseta rojiblanca. 427 partidos jugados. Casi nada.

No entiendo lo que está pasando últimamente. No entiendo las frustraciones de algunos, ni la injusticia de otros. Koke es un jugador de los nuestros. Es de nuestra casa. De nuestra familia. Y a la gente de nuestra familia, ni se la insulta, ni se le pita. Al menos, en mi familia.

Sólo espero, y deseo, que todo esto quede en algo puntual y desafortunado, y que, a partir del próximo partido contra el Athletic todo vuelva a su cauce y el equipo, el entrenador, y los jugadores, tengan todo el apoyo que necesitan.

Respect

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