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Ánimo, Costa

Por Luis C. Arcos

El jueves salió la noticia de la baja de Diego Costa por una hernia de disco cervical. Una lesión que puede ser muy dolorosa, y que puede causar mareos. Una lesión que quién sabe desde cuándo la lleva padeciendo, pero que nunca le ha echado para atrás a la hora de disputar un balón por arriba, ni de rematar de cabeza, ni de ir al choque con ningún jugador. Mala suerte la de nuestro delantero. Mucha mala suerte desde que llegó al Atleti en esta etapa. Tal vez, después de que se trate de la lesión, el club deba llevarlo a un especialista en quitar el mal de ojo, porque esto no es normal. Quién sabe si a alguien del Chelsea no le gustó mucho su salida al Atlético.

Desde su llegada, han sido numerosos los problemas que ha tenido Diego Costa. Su salida del Chelsea, muy forzada por el jugador, debido a las ganas que tenía de regresar al equipo que le encumbró tras la consecución de la Liga de la temporada 2013-14, y de la primera final de Champions que volvía a jugar el Atleti después de 30 años. Un jugador que siempre se ha sentido colchonero y ha llevado al equipo muy dentro. Aún recuerdo aquella entrevista en la que el entrevistador le indicó que dijese Hala Madrid, y él le respondió con un Aúpa Atleti. Un jugador que, desde su llegada, en un año en el que no se pudo fichar por la sanción, tuvo que esperar hasta el mes de enero, y empezó con su calvario de lesiones, quién sabe si, en parte, propiciado por la falta de una buena pretemporada.

Es posible que este tipo de lesiones vengan producidas porque es un jugador que no se arruga, y entra a los choques. Un tipo de jugador que siempre hemos enaltecido. Aguerrido, que pelea, que se deja la vida por el equipo. Ahora, todo este tipo de acciones, puede que las esté pagando. Pero yo es el Costa que quiero. Ese jugador que te levanta del asiento. Que hace en el campo lo que muchos pedimos a un jugador. Un tío con carácter, con garra, que no se arruga, y que va con todo.

Tenemos que escuchar y leer a mucha prensa intoxicadora que muestra los malos números, en cuestión de goles, que lleva Diego Costa desde la vuelta. Pero yo me quedo con lo que aporta a este equipo. Ya sea entrando en el once titular, o desde el banquillo. La intensidad que mete en los partidos. Intensidad que ha contagiado, en muchas ocasiones, al resto de los compañeros. Intensidad, que algunos árbitros, encabezados por el trencilla Gil Manzano, no le permiten, tal y como sucede con otros jugadores.

Se va a hacer dura la ausencia de la fiera. Se va a hacer dura en una temporada en la que toca volver a reinventarse y donde el equipo anda escaso de delanteros. Pero hay que tener confianza en este equipo. Ahora sólo queda esperar que la vuelta sea lo más pronto posible, y totalmente recuperado. Queremos volver a ver a la fiera que nos dio la Supercopa de Europa contra el Madrid, o la que pasó por encima de los madridistas en el partido del 3-7. Yo quiero a ese Costa. Y sabemos que ese Costa, si no está mermado, volverá. Y volverá cuando se cuece la temporada. Llegará en el momento donde se pueden acabar peleando los títulos. En el momento en el que más se necesita a los grandes jugadores.

Ánimo, Diego. Hoy ya te queda un día menos para volver.

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