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Ali, te echaremos de menos

Por Luis C. Arcos

Esta semana ha sido una semana triste. Y no porque el Atleti haya tenido malos resultados o no. Porque nos ha dejado una gran persona. Tan gran persona como gran colchonera. Alicia Martínez, Ali para su gente, ha cambiado su asiento del Metropolitano, por una butaca en el tercer anfiteatro. Ahí no estará sola. Seguro que podrá disfrutar de los buenos comentarios de Luis Aragonés, o el pechuga San Román, entre otros.

Siempre la recordaremos por su sentido del humor, y por ser muy amiga de sus amigos. La mujer de la eterna sonrisa, con dos sentimientos por encima de otros muchos. Su Atleti, y sus perros. Duque y Cholo también la van a echar mucho de menos. Siempre a su lado. Siempre con ella. Seguro que les habrá quedado un vacío muy difícil de llenar.

Ali siempre ha sido una guerrera. Ya le tocó luchar en la vida en otra ocasión. Y salió victoriosa. Pero el puto bicho no da tregua. No descansa. Hasta que ha conseguido su propósito. Muy traicionero. Una injusticia. Por qué la vida se ceba con las buenas personas? Nunca lo llegaré a entender.

Algo me ha quedado dentro, y es no poder haber coincidido en persona. Nuestra amistad se ha mantenido, durante años a través de un teclado. Pero, no por eso, no ha sido una amistad intensa, con muchas charlas y muchas risas. Algo que nunca faltó. Sólo una vez estuvimos cerca. Y fue en un partido, en el Calderón. Un partido contra el Depor, el día que se lesionó Augusto de gravedad. Ella, desde su sitio, en el Fondo Sur, y yo, desde zona de prensa, nos saludamos. Todavía lo recuerdo. Incluso en Neptuno estuvimos cerca en una ocasión, pero tampoco pudimos coincidir.

No quiero terminar sin mencionar a su hermana Reyes, que tiene un agujero dentro. Siempre a su lado. Siempre con ella. Nunca ha desfallecido. Incansable. Hasta el final, siempre juntas. Otra guerrera. Ali estará muy orgullosa de ella. Y siempre la cuidará desde donde esté. Estoy seguro. Y su hijo. Una injusticia, que la vida deje a este chico, tan joven, sin su madre. Sin su referencia.

Quiero aprovechar este artículo para mandar mucha fuerza y dar muchos ánimos a todas esa personas guerreras que han luchado o están luchando contra esta enfermedad tan injusta, como cobarde. Son dignas de admiración. No es nada fácil, en este tema, volver a levantarse, una y otra vez.

Ali, se te echa ya de menos. Y siempre estarás en nuestros corazones. Aúpa colchonera!!!!

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