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1.600 kilómetros de tristeza

1.600 kilómetros. 120 minutos. 3 años y medio. Esa es la distancia que separa la alegría y la tristeza. Es la distancia entre Milán y León, o tocar el cielo y estar a la derecha del demonio, en el mejor sofá de su casa. 120 minutos de sufrimiento esperando llegar al clímax y 120 minutos para poder respirar. Y, por último, una distancia de 3 años y medio entre los dos momentos más tristes de la historia reciente del mejor equipo del mundo: el ATLÉTICO DE MADRID.

Hoy cuando me ha sonado el despertador, no era capaz de pensar en otra cosa que la derrota de ayer. No quería ver a nadie, sólo refugiarme en el calor de otro corazón rojiblanco. Eso hice hace 3 años y medio para superar un dolor extremo. Hoy no ha podido ser, tocaba trabajar y centrarse. Por eso creo que 24 horas después no consigo superarlo.

Ayer el Atleti hizo un partido horrible. Llegaron los cabreos de muchos, incomprensión de otros y tristeza de muchos como yo. Cuando se está cabreado se buscan culpables; cuando no se entiende qué ha pasado te comes la cabeza pensando en encontrar la solución. Pero cuando estás triste no hay nada que puedas hacer, sólo rezar para que pase lo antes posible. Y esa oración empieza por ganar al Leganés.

Hoy el dueño del Atleti llama a la unidad. No es nada nuevo. Ya lo hizo en su momento Fernando Torres en varios vídeos de hace años que circulan por Twitter. También lo hizo Simeone al hablar de las 3 patas: directiva, plantilla y cuerpo técnico y la afición. Si tres personas tan distintas que ocupan las tres posturas más enfrentadas de la afición rojiblanca opinan lo mismo, seguramente tengan razón y sea el único camino.

La Copa ha terminado pero sigue la liga y la Champions. Estamos en enero y quedan muchos meses de competición. Volverán Koke, Giménez, Trippier, Diego Costa y, sobretodo, las victorias. Recuperemos el espíritu del Calderón para que el equipo recupere el espíritu de Gabi y Raúl García. Volvamos a ser duros en defensa, tener una y meterla, los goles a balón parado y dejar la portería a cero, mientras el Metropolitano vibra dejándose la garganta y las manos.

AUPA ATLETI SIEMPRE


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