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Mi primer coche

El lujo puede hacernos olvidar que un coche tiene que rodar y durar.

Mi primer coche fue un Ford Fiesta blanco. Y, no, no soy el chico que le quitó la novia a David Summers en “Sufre Mamón”. Para un chico de aquella época, tener coche propio nada más sacarse el carné de conducir era casi un lujo. Quien más y quien menos compartía el coche familiar o el del hermano mayor. Yo tuve mi propio coche. Era de segunda mano, con poca potencia y sin aire acondicionado… y, además, blanco. No sé vosotros, pero me cuesta tener cualquier cosa completamente blanca. Pero el coche cumplía su función al 100%: ir a la Universidad sin tener que coger el metro con un transbordo y el A en Moncloa, e ir a mis partidos de fútbol-sala los domingos sin tener que darme un madrugón. El “forfi” fue el coche de mis primeras escapadas fuera de Madrid y, además, pisó “el extranjero” (bueno, Portugal, no nos crezcamos). Por aquella época no pedía más y era completamente feliz con él.

Pasaron los años y el verano de Madrid se hizo insoportable en el coche. Los viajes eran inseguros y no pasar de 100 Km/h en una autovía empezó a molestarme. Por eso busqué un coche con todas las comodidades: nada más y nada menos que climatizador, color rojo Ferrari, 120  CV, una salida imponente … y completamente NUEVO. Pero el “forfi” siguió allí aguantando las muchas averías que tuvo mi flamante coche.

El 23 de diciembre de 2011 el Atlético de Madrid quería su propio Ford Fiesta. Alguien que le llevara por la liga con rumbo fijo y sin sobresaltos. Pero llegó Simeone. Los sobresaltos empezaron a padecerlos otros. El juego del Atleti era agresivo y lindo. Jugadores como Arda y Diego comenzaron a brillar. Radamel Falcao siguió a lo suyo: ser el mejor 9 del momento. Y una defensa blanda se convirtió en hormigón armado. Desde entonces “el Cholo” nos guía por España, Europa y por todo el mundo con paso firme.

Ahora que el Atleti lleva unos cuantos partidos con un juego más alegre, muchos tratan de hacernos creer que, en estos 9 años, el “unocerismo” ha sido nuestra seña de identidad. No, señores, eso no es cierto. En todos estos años ganamos varios títulos con marcadores muy desahogados y juego preciosista: 3-0 al Athletic Club, 4-1 al Chelsea ó 3-0 al OM. De paso goleamos al Madrid 4-0 tras caer derrotados en Lisboa (cuántos equipos no se hubieran repuesto de aquello). Pero hubo muchos partidos más en los que se mantuvo esa línea. La liga ganada  con aquella final en el Camp Nou es el mayor exponente: 77 goles a favor y 50 puntos conseguidos en la primera vuelta.

Es cierto que, desde la salida de jugadores clave en la temporada 2014/15, el Atleti ha ido perdiendo fluidez y acierto. También es cierto que Simeone no es tonto, vio que la forma de mantener arriba al equipo fue darle esa solidez que tantos años nos ha acompañado. Y sería muy injusto olvidarse la cantidad de veces que “el Cholo” intentó dar ese paso adelante pero que el equipo fracasó en el intento: prefirió un coche fiable a un coche con todo el lujo del mundo pero que se avería demasiado.

Muchos hablan del dichoso “cambio de estilo”. Incluso el propio Simeone lo ha comentado hace unos días. Yo no lo creo. Pienso que lo que la gente cree se resume en un gran momento de Joao Felix, Llorente y Correa, la presencia permanente de Koke y Oblak … y Luis Suárez, el gol de Luis Suárez. En 7 partidos no creo que sea prudente hablar de cambio de estilo, más con dos empates a cero que nos recordaron mucho al año pasado. Sí creo que Simeone ha realizado variaciones tácticas a partir del partido contra el Bayern y Celta. La presencia de Hector Herrera en el Allianz le dio más fluidez en el juego, por su sola presencia y colocando a Koke 10 metros más adelantado. Pero en Vigo y Múnich se vio un juego descontrolado, que Simeone ha arreglado los últimos partidos poniendo un central como Hermoso tapando el lado izquierdo o haciendo que Saul ocupe esa posición intermedia. Luis Suárez ha permitido que en lugar de posicionar a “o Menino” de delantero, retrase unos metros su posición y ocupar ese espacio en el que disfruta.

En los 31 partidos restantes, veremos muchos Atletis; el tiempo dirá si esa versión más alegre se debe efectivamente a un cambio de estilo o a un buen estado de forma de unos jugadores excepcionales. Yo sigo pensando que habrá partidos “siderúrgicos” y preciosistas.

Por último, desde esta columna quisiera mandar mi apoyo por tanta crítica que hubo en Twitter a nuestro querido Saul. Un jugador excepcional, comprometido y que ha sacrificado muchas veces su juego por el bien del equipo, entre ellas, los últimos partidos colocándose nuevamente en la izquierda.

 

¡AUPA ATLETI SIEMPRE!

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