Cambiar siempre cuesta

Cambiar siempre cuesta

Radio Neptuno, Tu radio del Atlético de Madrid

Cambiar siempre cuesta 

Por Luis C. Arcos 

Los cambios no suelen gustar a nadie. Pero hay que adaptarse. En nuestro Atleti se han dado varios cambios de estadio. De O'donell fuimos al Metropolitano, para pasar al Calderón, y ahora al nuevo Metropolitano. Estoy viendo muchas críticas al cambio y a cómo se encuentra todavia el estadio. Pues bien, rebuscando en las redes, me he encontrado con un hilo, de @histoatleti, que explica perfectamente el cambio al Calderón, y los problemas que hubo. Tal vez esto sirva para calmar un poco las aguas de los insatisfechos. 

"A mediados de siglo XX el Atlético de Madrid era una realidad social. El Metropolitano le había dotado de una masa pasional nunca vista. 
En el Metropolitano se dieron las entradas más numerosas de nuestra historia, 90.000 espectadores. La gente se amontonaba en cualquier lado. En la grada de a pie se juntaban más de 25.000 personas, espectadores que entonaban cánticos de forma conjunta animando al Atleti de Madrid. 

En 1958 el Atleti decidió hacer una emisión de obligaciones con el fin de ampliar el Metropolitano, para albergar a 114.000 espectadores. La emisión de las obligaciones fue echada abajo por la Junta General por motivos económicos, por lo que buscaron una alternativa más barata. Al final se decantan por la compra de unos terrenos cercanos al Manzanares, era preferible salir fuera para ganar comodidad y mejor precio. 

Tras negociar, el Gobierno comunicó su visto bueno al plan en julio de 1959, según los diseños realizados por García Lomas y Javier Barroso.

Las obras comenzaron en 1959 y el presupuesto rondaba los 200 millones de pesetas. Su inauguración estaba prevista para la temporada 61-62, según el Presidente.

Con el paso de los años las obras se fueron retrasando por falta de financiación, por lo que hubo que acelerar la venta del Metropolitano. "Mantenemos nuestra fe, por llegar a la meta del Estadio Manzanares", afirmó Barroso tras vender el Metropolitano sin acabar el Manzanares.

En esa época aparece un personaje clave, el Marqués de la Florida, quien convenció a Barroso de dejar el Club en manos de otra persona. Don Luis Benítez de Lugo pensó en un exitoso empresario de Torrelavega como la persona idónea, dado que también era seguidor del Atleti. Se trataba de Vicente Calderón, consejero del Banco de Valladolid, llega en 1964 por la dimisión de Barroso y sus 2 vicepresidentes adjuntos. 

Estamos en 1965 y aún no hay estadio, mientras que el gasto que conlleva la obra del Manzanares sigue ahogando al Club. Consultando portadas de diarios de febrero de 1965, se habla incluso de derribar todo lo hecho en el Manzanares hasta la fecha. Todo ello con el campo de Cuatro Caminos en manos de la inmobiliaria VISTA HERMOSA, que exigía el desalojo inmediato del estadio. Las portadas hablan de septiembre como fecha límite. En aquellos días, el ABC informa del desplome social y económico que ha vivido el Atleti. 
Además plantea dos soluciones: compartir el Bernabéu con el RM, o ampliar el estadio de Vallehermoso (por mantenerse en el mismo barrio).
Tras largas negociaciones del ya Presidente del Atlético de Madrid, Vicente Calderón, con conocidos suyos del Régimen, anuncia la reanudación de las obras a finales de mayo de 1965, con la promesa de que estuviera listo para el inicio de la temporada 65-66. 

Por fin, y tras invertir más de 250 millones de pesetas, el campo se inauguró el día 2 de octubre de 66. El aforo era para 70.000 localidades, todas de asiento. La autorización municipal para jugar fue obtenida sólo 48h antes, hasta entonces el Atlético no sabe si puede inaugurar su nuevo estadio. Antes de jugar ese día, el ATM solicitó varios aplazamientos, (1er partido liguero en casa contra el FCB) Por eso se juega en octubre. Hay que señalar que sólo podían asistir unos 40.000 ya que aún faltaba terminar el 2ºanfiteatro del fondo norte y la tribuna del Manzanares. Todo este caldo de cultivo enfrió mucho a la afición, sólo fueron 20.000 personas. Este clima de rechazo se ve en la afición e instituciones.

El Ayuntamiento entró en confrontación con el Atleti por falta de licencia de obras para hacer las pasarelas de comunicación entre el estadio y la otra orilla. La Policía intervino para paralizar las obras y se amenazó con derruir toda la grada. Finalmente se paraliza esa obra de las pasarelas a cambio de que dejen terminar la obra de la tribuna cubierta que da al río Manzanares. La inauguración definitiva y oficial del ya Estadio Vicente Calderón (se cambia el nombre en 1971), se produce con un ESP-Uruguay el 23/5/72. 

Las obras completas del estadio nuevo duraron 15 años, llevándose por medio directivas y perdiendo el inigualable ambiente del Metropolitano. 

En cuanto a accesos, hasta 1968 no se construye el Metro de Pirámides, y hasta 1974 no se terminaron de construir los aledaños.

En la década de los 70 y 80, la recuperación del ambiente e identidad del nuevo lugar fue llegando con lentitud, no fue un camino de rosas. La lejanía de lo que era una zona muy alejada del centro entonces fue una de las razones. El Atleti campeón de los 70 fue clave para enganchar a los socios que se dieron de baja al considerar que el Club había perdido identidad. A partir de ahí, el Atleti crece en esa zona socialmente (si bien deportivamente comienza a retroceder) en el barrio de Carabanchel. La zona tiene más vida y los bares y comercios empiezan a asumir el rojiblanco como una seña de identidad más del emplazamiento".