¿Qué le pasa al 7? Llegar a la cima tuvo un mérito incalculable. Mantener ese nivel, contra viento y

¿Qué le pasa al 7? Llegar a la cima tuvo un mérito incalculable. Mantener ese nivel, contra viento y

Radio Neptuno, Tu radio del Atlético de Madrid

 

Blog Uría: Antoine

Rubén Uría

La refulgente luz de la estrella del Atlético se ha apagado. La princesa de Rubén Darío estaba triste y el príncipe del Atlético lo parece. ¿Qué tiene el principito colchonero? A falta de una declaración pública, sorteando la ficción periodística, el movimiento rojiblanco se devana los sesos para encontrar un diagnóstico correcto y aplicar tratamiento al siete. Hay quien apunta que lo suyo es una mala racha, pero un apagón que dura un tercio de temporada no es algo aislado, sino una tendencia. No es definitiva, sino reversible, pero tendencia. Hay quien dice que, en estos casos, conviene seguir, como en las películas policiacas, el rastro del dinero, y que tras su aumento de sueldo, el francés se ha relajado, como si no se hubiese ganado, euro a euro, gol tras gol, la ficha que tiene. Hay quien dice que se arrepiente de no haberse ido este verano, cuando después de varias declaraciones demostró ser un mal relaciones públicas de sí mismo, pero el caso es que se quedó, con la promesa de elegir destino en junio si lo deseaba. Si eso fuera realmente así, que uno alberga serias dudas, cabe preguntarse qué club podría estar interesado en pagar una fuerte suma por un jugador que, en este momento, no se acerca a su mejor versión. Entre otras cosas, porque si no remonta el vuelo y vuelve a ser el que era, no será Griezmann el que quiera irse del Atleti, sino el Atleti el que se cuestione si debe seguir.

Hay quien dice que el bajón de Griezmann es consecuencia del sistema de juego del Cholo – ya saben los que consumen: cagón, conservador, amarrategui , defensivo y demás sandeces-, pero la realidad es que, con el mismo sistema y el mismo equipo – no se pudo fichar, por la ‘gran gestión’ del palco-, Antoine se infló a goles y brilló, tanto por su calidad y goles, como por su compromiso en la intendencia. Hay quien dice que existe incomodidad con el entrenador, que le lanzó un desafío emocional en público y que no tiene reparo en retirar del campo a cualquier jugador , sin importarle cómo se llame o cuanto gane, porque no hay nada ni nadie por encima del equipo, pero hay que recordar que nadie le respaldado más a Antoine que Simeone, que le reprogramó para la elite, potenciando sus virtudes y puliendo sus defectos. Hay quien dice que lo de AG se debe a roces con el vestuario, pero la verdad es que está integrado en el equipo, que es feliz ahí y que, en ese vestuario, no tiene compañeros, sino amigos. Hay quien dice que lo de AG es un bajón físico, pero eso tiene arreglo con una puesta a punto progresiva con el Profe Ortega.

Y finalmente, hay quien dice, entre los que me incluyo, que lo que le está afectando a Antoine, por encima de cualquier otro factor, es un bloqueo mental, producto de una exigencia brutal en lo competitivo, por la dificultad de seguir creciendo. Desde el desconocimiento absoluto de su realidad – que sólo conocen él, su círculo íntimo y su entrenador-, uno cree que lo que le está pasando a Antoine es lo que ha sucedido, a lo largo de su carrera, a algunos de los mejores jugadores. Llegar a la cima es complicadísimo. Mantenerse es más complejo. Griezmann escaló el Everest colocándose en la estela del mejor jugador de todos los tiempos (Messi) y el mejor goleador contemporáneo (Cristiano). Palabras mayores. En su día, tuvo la ambición o la osadía de pretender sentarse en la misma mesa que ellos. El curso pasado, números cantan, su aspiración fue legítima. Hoy, estadísticas mediante, esa pretensión está a años luz de ser realidad. No se trata de un meme, de una foto en las redes sociales, sino de la sensación que transmite su lenguaje corporal. La angustia y la ansiedad están ahí. Y eso no se puede ocultar.

Que AG no está bien es un hecho. Como su equipo. Que se ha ganado el derecho a confiar en su resurrección, también. Como el Atleti. La gente le exige como lo que es: el mejor, no uno más. Y ahora, que está mal, el personal no puede pedirle responsabilidades a otros compañeros menos dotados y peor pagados. Se las pide al mejor. Es lo que tiene ser el referente del equipo, te exigen lo máximo. Y, cuando bajas, de golpe y sin motivo aparente, un peldaño en el escalafón de la excelencia, te lo recuerdan. No creo que haya atléticos que le pidan a Antoine una declaración jurada de amor y fidelidad a los colores. No se trata de besar el escudo y sacarse el carné de sentimiento atlético. No se trata de tirarle mil reproches, justos o no, a la cara. De lo que se trata es de hacerle ver que la gente del Atleti le pide lo que siempre ha ofrecido: entrega, rendimiento y goles. Llegar a la cima tuvo un mérito colosal, incalculable. Mantenerse en ese nivel, contra viento y marea, es lo que convierte a un gran jugador en un crack. Ese es el gran desafío emocional que tiene que afrontar Griezmann. No es un robot, pero su entrenador, sus compañeros y el club necesitan que asuma el enorme reto de pasar de gran jugador a ser un auténtico crack. Nada más y nada menos.

Rubén Uría / Eurosport